El negocio de la guerra

La mayor parte de los conflictos armados se producen (o se provocan) por motivos económicos; extracción de petróleo y de gas, o el expolio de recursos naturales y de materias primas de las zonas en conflicto. Sin embargo, estas verdaderas razones se ocultan y se maquillan con otro tipo de causas políticamente más correctas: existencia de conflictos internos, religiosos, culturales, geográficos, políticos y militares. Todo vale para alimentar el negocio de la guerra. Un claro ejemplo es el de R.D. del Congo. Nos cuentan que lo que allí ocurre es fruto de conflictos internos, pero no podemos olvidar que ese país es muy rico en coltán, un material necesario para poder producir tecnología como móviles y ordenadores, los cuales, no de manera casual, se consumen principalmente en los países del Norte o enriquecidos.

Además, por encima de los intereses gubernamentales y políticos prevalecen los de grandes empresas como las armamentísticas (legales e ilegales), quienes sacan beneficio de estas catástrofes. Así, el poder político se doblega al económico, con la complicidad de organismos internacionales, mientras es la población civil de las zonas en conflicto quienes sufren las consecuencias. En definitiva, el gasto militar y los conflictos armados benefician a unas pocas personas, a costa del sufrimiento de muchos seres humanos.

 

Fuente: 

https://elpais.com/elpais/2014/11/11/3500_millones/1415685600_141568.html

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